Desde hoy las mercancías valoradas en 800 dólares o menos estarán sujetas en EE.UU. a dos tipos de tarificación arancelaria distintos.
Estados Unidos eliminó la exención arancelaria que regía desde hace casi un siglo sobre la entrada de mercancías de escaso valor, medida que ha provocado la disrupción y suspensión parcial de envíos de paquetería en países de todo el mundo y promete golpear con fuerza al comercio electrónico transnacional.
Desde hoy las mercancías valoradas en 800 dólares o menos estarán sujetas a dos tipos de tarificación arancelaria distintos, según lo estipulado en la orden ejecutiva que firmó el presidente Donald Trump en julio.
Por un lado, estos envíos podrán estar sujetos a aranceles de entre el 10 por ciento y el 50 por ciento, de acuerdo con el gravamen que el que el Gobierno Trump haya otorgado al país del que proceda el paquete.
A su vez, solo durante los seis primeros meses, estará también en vigor un sistema de tarificación alternativo que aplicará el gravamen en función de las escalas arancelarias de los países; 80 dólares para envíos desde países con aranceles de menos del 16 por ciento, 160 dólares para países con gravámenes de entre el 16 por ciento y el 25 por ciento y 200 dólares para los que procedan de estados que carguen con impuestos aduaneros superiores al 25 por ciento.
La agencia postal de la ONU dijo que 25 países, desde Japón a México, pasando por España o Nueva Zelanda, han decidido suspender las entregas de paquetes a Estados Unidos debido a la medida, que ha desatado la incertidumbre en el sector logístico.
“Los operadores postales de 25 países miembros ya han informado a la UPU que han suspendido sus servicios postales de salida a Estados Unidos, citando incertidumbres específicamente relacionadas con los servicios de tránsito“, dijo la Unión Postal Universal en un comunicado.
El fin de la exención a los envíos ‘de minimis‘ perjudica además enormemente a los gigantes del comercio electrónico, como las chinas Alibaba, Temu o Shein, la estadounidense Amazon o la japonesa Rakuten, que encaran perdidas millonarias con la honda caída de pedidos y grandes retrasos en las entregas que se prevén.
El efecto puede ser aún más perjudicial sobre los pequeños y medianos vendedores, que con toda probabilidad deberán transferir el gran incremento de coste logístico (que será de entre un mil por ciento y un 10 mil por ciento en muchos casos) al consumidor, según apuntan los expertos.
El envío de cartas, documentos o regalos valorados en menos de 100 dólares quedarán exentos, eso sí, aunque los analistas advierten de que el nuevo sistema de revisión en aduana afectará a la puntualidad de las entregas.